miércoles, 17 de septiembre de 2008

El PPC, entre la causa y la consecuencia

.


La puesta en marcha del blog del Foro 1989 que, aún a fuerza de parecer soberbio, pretende ser un espacio puntero y de referencia dentro del ámbito del centro derecha cultural, político o social en Catalunya es un motivo de orgullo, y en este caso de ilusión compartida.

Su éxito y eficacia debe provenir de nuestra independencia, que debe ser preservada y realzada como una de las máximas garantías que tenemos a la hora de conformar este nuevo proyecto, ahora inexistente. Por ello, en estas líneas de bienvenida debemos hacer hincapié que nuestras posiciones no parten de “apriorismos” dictados por otras instituciones si no por las propias opiniones de los “blogeros”, que irán determinado cuál es la dirección que ha de adoptar el Foro 1989.

Desde el Foro 1989, saludos a todos cuantos se acerquen a nuestro blog para colaborar. Es la hora de decir, de manera sosegada y respetuosa, todo aquello que muchas veces se dice en voz baja, y que, por inexistencia de canales adecuados de comunicación, nunca llega a su verdadero destinatario para que, parafraseando la cita bíblica quien tenga oídos para oír que oiga.

En el Foro 1989 no se trata de ir contra nadie ni contra nada, o defender a tal o cual político; hacer eso convertiría al Foro 1989 en un auténtico apéndice del PPC, se trata de llenar un espacio que los actuales encargados de llenarlo no han sabido, no han querido o no han podido llevar a cabo. Dar voz a una sociedad civil muchas veces decepcionada, a veces contrariada y siempre fiel que no se siente representada en un partido político, el PPC, que ha renunciado a ese papel de ser vanguardia y referente.

Aunque por la vorágine mediática nos pueda parecer que el pasado congreso del PPC es ya carne de hemeroteca, vale la pena detenernos un momento para reflexionar sobre un cónclave que nos dejó una impagable imagen de unidad, diría que digna del mejor papel couché, y por lo tanto falsa, entre Alberto Fernández, Daniel Sirera y Alicia Sánchez-Camacho.

Los emisarios,- francamente, no se me ocurre otra palabra que utilizar-, dijeron cuál era la voluntad del líder, y en pocos días, como quien se reúne en el bar de la esquina para prepara la salida del fin de semana con los amigotes montaron una candidatura de unidad, nominalmente presidida por Alicia Sánchez-Camacho.

La primera consideración, o consecuencia que extraigo, es cuestionarme cómo es posible que una candidatura a presidir el PPC,- ahora hablamos del PPC, pero daría igual de qué partido político estuviésemos tratando-, se monte y se cree de la nada, y no me refiero ya a los nombres más o menos ilustres o desconocidos de la lista para el común de los votantes,- en el PPC en general son siempre estos últimos-, si no al equipaje intelectual, ideológico y estratégico que pueda tener esa candidatura. ¿Cómo se puede improvisar eso? La respuesta es clara, de ninguna manera salvo que se dé por sentado que, ni las candidaturas contendientes lo tenían, ni la candidata/presidenta lo tiene.

Eso no se impone, eso no sale de esas reuniones donde se intercambian cromos y poder con fruición, eso sale de la reflexión serena, de una visión ideológica y de futuro armada en torno a sólidos conceptos intelectuales, y de un grupo, verdaderamente comprometido con España y con Cataluña y no exclusivamente con unas siglas o por qué no, con una “poltrona”.

Y es que ese es el problema, la cuestión no es si Alberto Fernández, si Daniel Sirera, si Montserrat Nebrera o si Alicia Sánchez-Camacho, la cuestión es si esas personas han dedicado un “nanosegundo” de su tiempo a pergeñar una estrategia, a idear como van a saltarse el cordón profiláctico que en torno al PP han levantado las clases bien pensantes, - pero profundamente sectarias-, de este país y a abandonar ese discurso infantil sobre “lo mal que nos tratan los medios de comunicación”, es decir, a idear algo más que esos discursos huecos y melifluos que se leen en los congresos.

Porque, vamos a ver, y para que no digan que yo también recaigo en esa retórica hueca, sin contenidos, pondré un ejemplo: alguien en ese Congreso,- en el que casi milagrosamente se pasó del enfurismamiento a la placidez-, ha pensado qué hay que hacer para que lo que antaño fue un poder exitoso dentro del centro derecha en Cataluña,- me refiero a la política sindical en la Universidad y que el propio PPC,- vamos a decir ya las verdades-, se encargó de dinamitar, vuelva a ser ese poder exitoso, influyente y sobretodo al servicio, en ese caso del universitario, que fue. Me alegraría mucho decir que sí, pero estoy seguro que no fue así.

Los hombre y mujeres que componen el equipo director del PPC son incapaces de generar lideres, -(a la vista está)-, de generar ideas y sobre todo de generar ilusión. Han hecho dejación de su funciones y lo que es mucho, algunos de ellos se han conformado con ser verdaderos funcionarios de partido a la espera de que un dedo providencialista los aupe aún más en el escalafón.

A lo que venía todo esto es que cuando se habla del PPC, se confunde la causa con la consecuencia. Hemos oído opiniones parar todos los gustos respecto a ese Congreso y muchas de ellas, la mayoría, achacaban el fracaso intelectual del mismo, y por ende del endémico fracaso del PPC en Catalunya a la sistemática intromisión de Madrid. Pero la cuestión que nos hemos de plantear es si alguien de aquí, tiene capacidad, ganas y proyecto para poder suplir el trabajo y las intromisiones de los de allá. La respuesta para mí es evidente, aunque la dejo a la opinión de los que lean este artículo.

En definitiva la intromisión de Madrid, que la ha habido, es la consecuencia de problemas estructurales muy graves que desde hace años están erosionado la estructura del PPC como partido, y, como se puede ver elección tras elección el ánimo de miles ciudadanos que han depositado en ese partido sus ilusiones de disfrutar de una sociedad menos asfixiante y paternalistas que la que nos propone el nacionalismo catalán al uso, ya sea en su versión federalista, soberanista, independentista o lo que sea, pero al fin de al cabo limitativa.

Cuando de verdad se establezcan las causas de tanta desazón entonces se habrá empezado a poner solución a un problema que a mi modo de ver es gravísimo,-(me refiero a la vacuidad del PPC)-. Mientras no se haga eso, lo demás será como se ha hecho hasta ahora confundir las causas con las consecuencias y la situación actual persistirá. Ahora los muchachos de Nebrera asoman de nuevo y nos prometen otra de romanos en el próximo Congreso provincial, y la casa sin barrer.

Pericles

No hay comentarios: