Hoy ha saltado a la palestra una noticia que había sido rumor. Se ha oficializado la candidatura para presidir el PP en la provincia de Barcelona. Es una candidatura novedosa y distinta a lo que nos tiene acostumbrados el PPC, la lidera el candidato Antoni Bosch, notario de profesión que ejerce en Barcelona ciudad, presidente de la Fundación Persona, promotora de los valores cristianos en la educación.También la lidera Alberto Villagrasa, - abogado, técnico en comercio exterior, postgraduado en derecho internacional, además de concejal actualmente en Barcelona y otra ristra de cargos y larga trayectoria en el PPC -, quien es candidato a Secretario General, es decir la persona clave como interlocutor entre las bases y la dirección, y como arquitecto a pie de obra.
No debe hacerse una lectura en clave de las creencias personales, pues eso forma parte de la esfera privada, aún así en este caso creo que tiene interés analizar a fondo qué hay detrás de esa candidatura, porque el candidato a presidente estaba apoyando a Nebrera meses atrás - rectificar es de sabios -, y segundo porque Villagrasa es un político valiente, desacomplejado, trabajador y abierto, justo lo que demandan las bases como agua de mayo.
No está de más recordar que la costumbre de Villagrasa de hablar en castellano en los plenos del Ayuntamiento no era asunto menor, sino que define al personaje político. Bosch tiene 51 años y es católico practicante, Villagrasa tiene 37 años recién cumplidos y dicen que siente simpatía por el budismo. Esa información podría ser accesoria pero aporta un ingrediente interesante que hace algo distinto al candidato. Es casual o no, pero sí podemos decir que ambos candidatos presentan un perfil "espiritual" lo cual os aseguro que es absolutamente moderno. Justamente el otro día leía que en Francia han pasado del sesentayochismo hedonista a la búsqueda de la espiritualidad como camino para la felicidad. Tal vez vayamos un poco a rebufo de nuestros vecinos del norte, pero no van nada desencaminados.
Hemos superado la era en que predominaba el concepto de "todo política". No sé si estos políticos serán capaces de desarrollar su faceta espiritual en el día a día, pero creo que por su personalidad poseen mayor capacidad para aportar un contrapeso a las exigencias de la acción política, que se puede traducir en serenidad y convicción para crear referentes.
Es una candidatura válida porque si Bosch es relativamente nuevo en política, su trayectoria de apoyo y colaboración con el PPC viene de antiguo; en el caso de Villagrasa éste representa el tono del militante, las bases lo perciben como alguien comprometido con ellos, y rebosante de entusiasmo por un lado y de conciencia de partido por otro. Bosch satisface a la militancia que demanda una mayor presencia de ciertos valores y referentes morales, mientras que Villagrasa tiene esa empatía y esa solera que le granjeará con seguridad la confianza de la mayor parte de los militantes desperdigados por nuestros pueblos y ciudades.
Ambos son por tanto veteranos y a la vez nuevos, y carecen de la prepotencia de los que venden un discurso renovador sin aportar credencial alguna de confianza en el partido, al contrario, la candidatura alternativa (que respalda Montse Nebrera) responde a un grupo que visiblemente no ha hecho más que desacreditar y humillar a la familia del PPC, es decir a la militancia que lleva en trincheras mucho tiempo.
Lo de esa candidatura nebrerista es arrogancia rebautizada bajo el nombre de renovación, pero por fortuna este partido, el PPC, es muy sólido, y está lleno de personas desinteresadas, cuya preocupación es ver cómo el partido crece en respaldo y en votos.
Es posible que hasta ahora los resultados no han acompañado lo deseable, pero el sano espíritu de autocrítica nunca debe suponer romper con todo lo que ya está consolidado. En política cuenta todo, las ideas, las personas y también el compromiso.
Estamos hablando de la provincia de Barcelona, donde se localiza el grueso de la militancia y del voto, es una provincia clave en todos los sentidos, por densidad y por peso en los procesos electorales. Ningún esfuerzo sobrará, y esta candidatura ambivalente tiene muchas ventajas, es un medio muy útil para un fin común.
Iremos viendo de aquí al congreso provincial, que será en noviembre, las definiciones y postulados defendidos por Bosch-Villagrasa. Las pondremos de relieve, pero no es arriesgado afirmar que sabrán hacer frente a las exigencias y los retos, el primero de ellos y esencial, preservar la unidad del PPC.
Cinderella
